Deconstruir una ópera. La Flauta Mágica de la Komische Oper

Por María Zozaya

La nueva versión de la flauta mágica de la Komische Oper alemana ha creado un lenguaje ajeno al campo operístico. Es como una opereta reconvertida al juguete estroboscópico.

Praxinoscópio. Grabación de María Zozaya.

Parece una pieza musical deconstruida por los efectos del cine. En esa deconstrucción, esta singspiel de 1791 de Motzart es como si entrase en la máquina del tiempo y saliese en el momento de la creación del cinetoscopio en la década de 1890 (1).

En ese viaje temporal del siglo XX, dicha ópera experimenta una evolución paralela a la historia del cine.

Esto es, comienza por las escenas cómicas de un Harold Lloyd que a mi juicio representa a Papageno, sigue por las mudas un Buster Keaton que encarna Pamino, pasa por la plasmación femenina de las tres gracias en los alegres años 20, y sigue por el cine expresionista de Nosferatu en la figura del malvado guardián Monostatos. Conforme nos acercamos al clímax de la pieza, la fantasía se posa sobre los elefantes voladores del Disney originario, para explotar con el boom del tebeo y la expresión del comic cuando la trama está cerca de desenvolverse.

Ese es mi modo de contemplar la propuesta de La flauta mágica por la compañía de la ópera cómica alemana, en la versión que ha sido reescrita recientemente. Aquella opereta cantada y hablada (el singspiel más famoso) fue compuesta por Motzart en un momento  de particular crisis económica e individual, por sus inestabilidades acaso consustanciales a su vivificante personalidad. Ha sido representada recientemente en el Teatro Real de Madrid consiguiendo un gran éxito siguiendo la propuesta de Barrie Koskie. Sin embargo, no es una ópera al uso.

Foto: Komische Oper. Magic Flute. Andy Phillipson.

A mi juicio, varios lenguajes parecen haber reestructurado esta ópera.

La nueva propuesta relega los recursos teatrales de la gestualidad y los movimientos en el escenario, que quedan reducidos a la dimensión de la gran pantalla. Puede decirse que el lenguaje escénico ha sido reconstruido para ser reflejado  en dos dimensiones. El espacio de los cantantes queda reducido al mínimo tamaño de una tesela donde un madrileño bailaría el chotis en una zarzuela, pero sin dar vuelta ninguna porque, en este caso, del movimiento de piernas se encarga el medio fílmico. Vemos en pantalla a personajes detenidos por los movimientos asincopados de la cinta, atrapados por el blanco y negro de los fogonazos Pathé o el cine coloreado de los Lumiére (2).

Foto: Komische Oper. Magic Flute.

También los lenguajes sonoros han sido modificados.

Sus partituras han sido retocadas con piano forte para simular la animación del cine primigenio, en un momento que parece sustituir las partes habladas de la ópera (3), escritas sobre la pantalla a modo de leyenda imitando las cartelas del cine mudo. Asimismo, gana una nueva dimensión el papel del silencio, paradójicamente en esta ópera donde el libreto de Emanuel Schikaneder (4) hablaba de él de varias formas.

Foto: Teatro Real de Madrid. Barrie Kosky Production.
Foto: Teatro Real de Madrid. Barrie Kosky Production.

Por último, el lenguaje simbólico de la masonería también ha sido bastante transformado, a mi juicio.

La Flauta Mágica, además de ser una de las fantasías más aplaudidas, también es de las operetas más comentadas por su deliberada vinculación masónica. Más allá del mito que tanto atrae a profanos (5), varios elementos siguen remitiendo a la presencia simbólica de aquella Orden. Por ejemplo, la prueba del templo, la experiencia y riesgo de la muerte que llevan a descubrir el verdadero valor de la vida en el amor. Asimismo, la necesidad del saber, de la luz, y de los illuminati que buscan el fin de las tinieblas acabando con la superstición. La oscuridad, representada de un modo paradójico y alternado, donde todo mal encierra bien en la Reina de la noche y viceversa en Zoroastro. Los códigos simbólicos principales de la masonería siguen presentes, como los tres muchachos fraternales, las tres vigías de la reina de la noche, o el ajedrezado masónico (que ahora se traslada al dormitorio de la bella Tamina), pero en un cambio de expresión que parece cambiar el sentido último de esta ópera (6).

Foto: Komische Oper. Magic Flute.

Su mensaje sigue anclado en esos valores perseguidos por los poderes absolutistas del 1790, defendidos y divulgados en esa época gracias a la masonería (7).

A mi juicio son principalmente la exaltación de los valores de la libertad y la fraternidad, de la lealtad (las virtudes  de la discreción y el respeto por los pactos que generan obligaciones), y especialmente de la tríada de las virtudes de la sabiduría –fuerza –belleza, gran tríada masónica inspirada ya desde el movimiento generado por el platonismo.

Hasta el momento has leído una de las facetas artísticas e históricas desde la perspectiva de quien escribe estas líneas. Si quieres informarte de más cuestiones, sobre la entrada de Mozart en la logia y otras relaciones concretas con la masonería o la ópera de la época, recomendamos ver el siguiente vídeo o ampliar con la bibliografía de las notas al pie de página:

José Luis Tellez en su conferencia sobre la nueva ópera. Fuente: Teatro Real.

 

Notas:

  • (1) Sobre la historia de los comienzos del cine véase: María Zozaya, “Ocio Liberado. El ocio en España durante el siglo XIX”. En: El descubrimiento del Ocio. Guipúzcoa, Diputación Foral: Museo Zumalacárregui. ISBN: 978-84-612-7684-H; pp. 33-65.
  • (2) Sobre la historia del cinematógrafo desde el cine y el tratamiento de la imagen véase: Mark Cousins, The Story of Film. An Odissey, 2011.

  • (3) “La Flauta Mágica”, Teatro Real 26, Dic. 2015-Feb. 2016, pp. 6-7. (Mis agradecimientos a la Asociaciçâo Cultural Coleçao B por programar este film en Évora y convidar a todos los ciudadanos a verla)

  • (4) Sobre el autor: “Emanuel-Schikaneder“, in: Enciclopaedia Britanica. http://www.britannica.com/biography/Emanuel-Schikaneder. Asimismo: Andrés Ruiz Tarazona, “Un cómico llamado Schikaneder”, 1 Festival Mozart, Madrid, Teatro Albéniz, 1988; pp. 26-28.

  • (5) María Zozaya, “Historia de la Masonería Española: La masonería hispano-lusa y americana. De los absolutismos a las democracias (1815-2015)”, REHMLAC+, ISSN 1659-4223, Vol. 7, no. 2, Diciembre 2015 -Abril 2016, pp. 347-385.

  • (6) Sobre la flauta Mágica como singspiele o singspiel: : José L. Téllez, Enrique Martínez Mihura y VVA, 1 Festival Mozart, Madrid, Teatro Albéniz, 1988; pp. 22-25.

  • (7) La evolución cultural del imaginario de la masonería en: María Zozaya, “El techo de la perfección. Las pinturas del Ateneo de Arturo Mélida”. En: Las Estrellas del Ateneo. Madrid: Ateneo, Ministerio de la Presidencia, 2010, pp 43-92. ISBN:978-84-936415-6-6.

Sugerencia de cita de esta entrada:  

María Zozaya: “Deconstruir una ópera. La flauta mágica de la Komische Oper”, Teartres: teatro y artes contemporáneas, ISSN 2444-7374 [ https://teartres.wordpress.com/, 9/02/2016]

 

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