Una barca para el infierno entre Évora y Coimbra. Gil Vicente, CENDREV & Escola da Noite

Por María Zozaya 

Cuenta la tradición que estando a las puertas de la muerte la mujer del rey don Manuel I, se representó para ella el Auto de la barca del infierno.

En su lecho en el palacio de estilo gótico flamígero que entonces albergaba la Corte en Évora, tuvo que enfrentarse a la crítica de la tiranía fiscalizada por el propio diablo. La obra, del Plauto Lusitano Gil Vicente (1), invitaba a la reflexión sobre cómo el espejo de la vida se tendría que reflejar en el río de la muerte, para saber si dirigir las almas al cielo o al infierno.

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José Russo (CENDREV). Foto: Paulo Nuno Silva

El juicio se desenvuelve en una escena donde se figuran dos barcos, el de la gloria comandado por un ángel, y el del infierno dirigido por satanás. Allí van pasando candidatos a quedarse en la primera barca; sin embargo, terminan en la segunda porque el diablo es buen conocedor de sus seguidores en la tierra. Éste, a mi juicio se presenta como el primer moralista, repartidor de justicia ante quienes quieren olvidar sus propios errores como “ignorantes pecatorum”. “Servir a satanás siempre te ayudó” -dice una de las interpelaciones- “!calla!, me cegó”, espeta el pecador intentando salvarse del fuego eterno. Con tales discursos van pasando, entre otros, la alcahueta, quien también quiere escapar hacia la nao pilotada por el ángel “a esta barca del fondo voy yo, que es más real”; sin embargo, luego se encontrará con sus amigos, supuestos representantes de la justicia, el corregidor y el procurador, que son enviados a los infiernos junto a los escribanos. Concordando con los prejuicios religiosos propios de la época, no podía faltar el estereotipo del judío, y más cuando la comunidad hebrea fue expulsada de Portugal por el propio Rey don Manuel I.

Haciendo una lectura desde la Historia Cultural, podemos interpretar cómo, a través de esos “tipos” se dibuja un mapa de la imaginería de la maldad y los oficios a los que se asociaba  en los reinos cristianos del siglo XVI.

Ese cuadro escénico queda completado cuando los únicos que llegan a la barca de la gloria son los cuatro caballeros cruzados que murieron por luchar por el cristianismo. Es probable que esa embarcación sea susceptible de múltiples interpretaciones culturales. Sólo haciendo una comparación con las naos más conocidas en la tradición cristiana, si esa barca fuera la de Noé, estaría recogiendo  a los animales que simbólicamente representaban los males en la época; mientras que en la tradición  paleocristiana de la barca de Caronte para cruzar la laguna estigia, sólo llegarían los caballeros previo pago de su óbolo.

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Igor Lebreaud, Jorge Baião, Miguel Magallães, José Russo. Foto: Paulo Nuno Silva

En este caso, la representación de dichos naúfragos de la vida viene de la mano de la magnífica conjunción de A Escola da Noite de Coimbra (ENC) junto con la compañía residente en el Teatro Garcia de Rezende en Évora, el CENDREV. José Russo toma una parte esencial con una estética perfectamente grotesca del diablo. Jorge Baião encarna diversos papeles categorizadores de los vividores cantantes del Tourdion, ambos en una estética de los cómicos de la legua (2) que ya han cultivado en piezas como “Ñaque” de Sanchís Sinisterra. Igor Lebreaud representa varias figuras del mal, sea encarnando la cobardía  que ni puede esconder su diabólico rabo, sea con la injusticia jerárquica que comanda, ejemplificada con el latín que habla (3). Entre el elenco de actores se cuentan Miguel Magalhães, situando las escenas o haciendo piraterías; el ángel Rosário Gonzága; la representación del judío ydel “onzeneiro” Rui Nuno, que también presta su voz a la marioneta del ahorcado; la alcahueta Ana Meira y Maria Joao Robalo, que consiguen dar vida a los siete pecados capitales.

Entre otros  aciertos de la representación se cuenta la escenografía (João Mendes Ribeiro), con las escaleras hacia el anhelado cielo que representan los mástiles de los barcos, así como el emplear diversos muñecos y marionetas (Ana Rosa Assunçao), haciendo referencias -incluso con las rejas que inicialmente separan el escenario- a la tradición marionetista de Évora, y concretamente de los “bonecos do santo Aleixo” (3).

A Escola da Noite y el CENDREV consiguen revivir el espíritu del considerado fundador del teatro portugués Gil Vicente. Van a representar a “Embarcação do inferno” en Évora hasta el 30 de octubre y desde entonces en Coimbra (TCSB), pieza moral sacramental que componía trilogía con el “Auto de la barca de la gloria” y “El auto de de la nave del Purgatorio” (4). En el caso del teatro español, cabe mencionar que los revividores de esa tradición dramática de Gil Vicente también vinculado al teatro castellano han sido principalmente las hermanas Zamora con la compañía Nao de Amores,  con la propia tragicomedia que les da el nombre y precisamente la están representando en Almada hasta el 13 de noviembre.

Notas:

(1) Datada entre 1517, según recoge Cayetano de la Barrera, Catálogo biográfico y bibliográfico del Teatro Antiguo Español,  London, Tamesis books, (1a ed., Madrid, 1860), pp. 475-476. Las dataciones de su propia vida oscilan, nosotros recogemos el nacimiento aproximado en 1475 y la muerte en 1557 que aporta la citada obra de Barrera  (p. 475), y las fechas de 1465 y 1536 que ofrece la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

(2) Sobre los cómicos de la legua: María Zozaya, “Ocio Liberado. El ocio en España durante el siglo XIX”, en: El descubrimiento del Ocio. Guipúzcoa, Diputación Foral: Museo Zumalacárregui, pp. 33-65.

(3) Están muy bien escogidas precisamente por la dureza de aquellas marionetas cuando llegaban a las ciudades: María Zozaya, “Ocio Amurallado? El paso de la sociabilidad local al mundo asociativo internacional” Bidebarrieta 25, 2014, pp. 7-9.

(4) Las tres piezas, así como los personajes que aquí son reseñados bajo nuestra óptica aparecen completas en: Bárbara MujicaA New Anthology of Early Modern Spanish Theater, Yale, Georgetown University Press, 2014, pp. 29 y ss.

Sugerencia de cita de esta reseña:

María Zozaya, “Una barca para el infierno en Évora. Gil Vicente, la Escola da Noite y el CENDREV”, TearTres,  30-10-2016, ISSN 2444-7374.

Safe Creative Register: 1610299583819.

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